Un joven de 17 años fue apuñalado en la madrugada del sábado en plena calle de Chilecito, y el hecho volvió a encender la alarma entre los vecinos de la ciudad. El ataque ocurrió sobre la calle Máximo Martínez, cuando el adolescente salía de la casa de un amigo y fue interceptado por otro menor, de apenas 16 años, que lo agredió con un arma blanca.
La víctima llegó de urgencia al Hospital Eleazar Herrera Motta con dos cortes en el rostro, uno de ellos peligrosamente cerca del ojo izquierdo. Los médicos le aplicaron seis puntos de sutura y confirmaron que, por fortuna, la visión no fue comprometida. Aun así, el joven quedó internado en observación. Fue su padre quien realizó la denuncia formal ante las autoridades.
La causa ya está en manos de la Justicia. Las primeras averiguaciones indican que entre los dos menores existía un conflicto previo relacionado con la venta de una motocicleta, lo que habría desencadenado la agresión.
El episodio no pasó desapercibido en la comunidad. En los barrios, en los grupos de vecinos y en las conversaciones cotidianas, el tema vuelve a instalarse con fuerza: la violencia entre chicos jóvenes preocupa, y muchos se preguntan qué se está haciendo para prevenirla.
El hecho además llega en un momento particular: apenas días antes entró en vigencia la Ley 27.801, que establece en 14 años la edad de responsabilidad penal y modifica el tratamiento de los delitos cometidos por menores. Más allá del debate legal, lo que queda en el centro de la escena es la necesidad urgente de herramientas concretas que ayuden a los jóvenes a resolver sus conflictos sin llegar a la violencia.
Chilecito espera respuestas. Y mientras tanto, sigue mirando con inquietud lo que les pasa a sus pibes.
