En un giro estratégico para evitar el fracaso parlamentario de su reforma estrella, el Poder Ejecutivo Nacional decidió eliminar el polémico Artículo 44 del proyecto de reforma laboral. La medida surge tras un fuerte rechazo de los bloques dialoguistas (PRO, UCR y Hacemos Coalición Federal) y de los gobernadores, quienes advirtieron que no acompañarían una poda en los ingresos de los trabajadores enfermos.
El punto de la discordia: ¿Qué proponía el Artículo 44?
El texto original buscaba modificar el régimen de accidentes y enfermedades inculpables. La propuesta establecía que, si un trabajador sufría una afección derivada de una “actividad voluntaria y consciente” que implicara riesgo, solo percibiría el 50% de su salario. En otros casos de enfermedad, el pago se reducía al 75%.
Esta distinción generó una alarma inmediata en el arco político y sindical, ya que introducía criterios subjetivos para determinar cuánto debía cobrar un empleado durante su recuperación, poniendo en riesgo derechos adquiridos bajo la actual Ley de Contrato de Trabajo.
Negociación a contrarreloj en el Congreso
La decisión de retirar el artículo se terminó de sellar en las últimas horas, antes de que el plenario de comisiones en la Cámara de Diputados emita dictamen. Para la Casa Rosada, la prioridad absoluta es garantizar la aprobación general de la ley en la sesión prevista para este jueves, sin que un solo punto de conflicto haga caer toda la estructura de la reforma.
Fuentes parlamentarias confirmaron que la presión de Hacemos Coalición Federal fue el factor determinante. El bloque liderado por Miguel Ángel Pichetto fue tajante: sin la eliminación de los topes a las licencias, no habría quórum ni votos suficientes. Ante este escenario de fragilidad legislativa, el oficialismo optó por el pragmatismo político.
Las implicancias de un retroceso táctico
Aunque desde el Ministerio de Trabajo intentan minimizar la pérdida asegurando que el corazón de la “modernización laboral” sigue intacto, lo cierto es que este retroceso evidencia la dificultad del Gobierno para imponer su agenda sin consensos previos.
- Freno Sindical: La CGT y diversos gremios ya habían calificado la medida como un “ataque a conquistas históricas”, lo que aumentaba el costo político de sostenerla.
- Equilibrio con Provincias: Los gobernadores, celosos de la paz social en sus territorios, también habían sugerido que el artículo era “invotable” en el contexto actual.
¿Qué sigue para la Reforma Laboral?
Con el camino despejado de este obstáculo, el Gobierno confía en convertir el proyecto en ley hacia finales de la próxima semana en el Senado. No obstante, legisladores del oficialismo ya deslizaron que la discusión sobre las licencias y el ausentismo no está cerrada definitivamente, sino que podría ser retomada en una ley específica más adelante, con un texto que cuente con mayor respaldo técnico y político.
