La madrugada de este viernes dejó al descubierto, una vez más, la vulnerabilidad de la infraestructura urbana de la Capital riojana ante fenómenos climáticos intensos. Una fuerte tormenta con alerta naranja provocó inundaciones en puntos neurálgicos, cortes generalizados de energía y la parálisis parcial del sistema de transporte público, afectando a miles de ciudadanos.
Emergencia en la Terminal y arterias principales
El epicentro del caos visual se situó en la Terminal de Ómnibus, donde el ingreso de agua obligó a operativos de limpieza urgentes para no interrumpir la conectividad de la provincia. Sin embargo, el problema de fondo se manifestó en las avenidas. La acumulación de sedimentos y el arrastre de áridos transformaron calles clave en trampas de lodo.
Zonas críticas como la intersección de Av. San Nicolás de Bari y Ruta 38, así como el sector de “La Banderita”, presentaron hundimientos y bancos de arena que pusieron en riesgo la seguridad vial. Estos incidentes reabren el debate sobre la planificación pluvial y el mantenimiento de las colectoras en los barrios periféricos.
El impacto en los servicios: Rioja Bus y Edelar
La faz operativa de la ciudad se vio severamente dañada. La empresa Rioja Bus confirmó que los servicios urbanos operan con desvíos y demoras significativas, mientras que las líneas rurales debieron ser suspendidas ante la intransitabilidad de los caminos de tierra, aislando momentáneamente a sectores del interior.
Por otro lado, el suministro eléctrico sufrió fallas de distribución en varios departamentos. Según los reportes, la intensidad de la actividad eléctrica y las ráfagas afectaron líneas de media y baja tensión, dejando a oscuras a populosos barrios de la Capital y zonas de los departamentos Arauco, Castro Barros y Chamical, entre otros.
Respuesta institucional y riesgos sociales
La gravedad del temporal se tradujo en situaciones de rescate directo. En el barrio Faldeo del Velazco Sur, personal de emergencia debió asistir a una mujer y una menor que quedaron atrapadas en una zanja generada por la erosión hídrica.
Desde el ámbito político y de Defensa Civil, se mantiene el monitoreo constante. El saldo de decenas de familias asistidas y la movilización de cuadrillas municipales para despejar sedimentos subraya la necesidad de inversiones estructurales a largo plazo para mitigar el impacto de estas tormentas que, bajo el contexto de cambio climático, son cada vez más recurrentes y violentas en la región.
Se recomienda a la población evitar la circulación innecesaria y mantenerse alerta, ya que la inestabilidad climática podría persistir durante la jornada.
