Tres chileciteños brillan en las inferiores de Ferro, Lanús e Independiente

Tres juveniles de Chilecito brillan en las inferiores de Ferro, Lanús e Independiente

El fútbol formativo de Chilecito tiene representantes en algunos de los clubes más importantes del país. Santino Riveros Luna, Joaquín Bordón y Misael Mamaní se abren camino en las divisiones juveniles de Ferro Carril Oeste, Atlético Lanús e Independiente de Avellaneda, respectivamente, y su presente genera expectativa en la ciudad riojana.

Una promesa por cada grande

Santino Riveros Luna es el más consolidado de los tres. Lleva ya cuatro temporadas en Ferro Carril Oeste, donde se desempeña como zaguero central en la sexta división. Su continuidad y rendimiento le abren posibilidades concretas de seguir escalando dentro del club de Caballito.

Joaquín Bordón es el más reciente en sumarse a este grupo. Con apenas cinco meses en Atlético Lanús, el joven chileciteño ya mostró una rápida adaptación en la séptima división de los torneos de la AFA, lo que resulta alentador dado el poco tiempo transcurrido desde su llegada.

Misael Mamaní, por su parte, cumple dos años en Independiente de Avellaneda. Actualmente integra la octava división del Rojo y es considerado un jugador con buena proyección dentro de la institución. La semana pasada visitó Chilecito para estar con su familia, pero ya retomó la actividad en Buenos Aires.

El camino al profesionalismo, posible pero exigente

Los tres comparten el sueño de llegar a la Primera División, aunque el camino es largo y competitivo. En el fútbol argentino, las inferiores de los clubes grandes son espacios donde conviven cientos de talentos de todo el país, y sostener el nivel temporada a temporada es tan importante como el talento individual.

Para los tres riojanos, el desafío no es solo futbolístico: también implica adaptarse a una ciudad distinta, mantener el rendimiento lejos de casa y aprovechar cada oportunidad que se presente.

Un efecto que trasciende lo individual

Más allá del caso de cada jugador, la presencia de Riveros Luna, Bordón y Mamaní en Buenos Aires tiene un impacto colectivo. Su experiencia puede funcionar como referencia y motivación para otros jóvenes de Chilecito que sueñen con dar el salto al fútbol de alto nivel.

En una ciudad con tradición futbolística como Chilecito, la posibilidad de ver a sus propios jugadores formándose en clubes históricos del fútbol argentino refuerza la idea de que el talento local puede competir a nivel nacional.

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