Famatina avanza en obras hídricas: la provincia y el municipio se unen para garantizar agua potable en el departamento
El Gobierno de La Rioja y el Municipio de Famatina acordaron un conjunto de obras de infraestructura hídrica destinadas a ampliar la cobertura y mejorar la calidad del servicio de agua potable en distintas localidades del departamento. La iniciativa surge en un contexto de creciente demanda y presión sobre los sistemas de distribución existentes.
Una reunión clave para definir el rumbo
El ministro de Agua y Energía, Adolfo Scaglioni, y la intendenta de Famatina, Adriana Olima, mantuvieron un encuentro de trabajo para delinear las intervenciones prioritarias. Del cónclave también participaron equipos técnicos del Ministerio, quienes aportaron los estudios necesarios para definir la viabilidad y el alcance de cada proyecto.
La coordinación entre el gobierno provincial y el municipal es un dato relevante: implica que la respuesta a la crisis hídrica no quedará circunscripta a una sola administración, sino que involucra una articulación política y técnica entre ambos niveles del Estado.
Tres proyectos concretos sobre la mesa
Las obras planificadas apuntan a resolver déficits históricos en el suministro de agua en la zona:
– Entubación y puesta en marcha de una perforación en Bajo Carrizal: esta intervención incorporará una fuente de abastecimiento completamente nueva al sistema, aliviando la presión sobre las captaciones actuales.
– Construcción de un nexo en la margen izquierda del río Amarillo, en la zona de Peñas Negras (Alto Carrizal): el objetivo es mejorar la presión de la red y aumentar el caudal disponible para los vecinos del sector.
– Nexo hacia el acueducto de Chañarmuyo: permitirá reforzar el sistema e incrementar el volumen total de agua que llega a la comunidad.
Cada una de estas intervenciones responde a problemas específicos de distribución, presión y disponibilidad de agua que afectan a distintos sectores del departamento Famatina.
Crisis hídrica como trasfondo político
Las obras no son aisladas. Forman parte de una política más amplia que el Ejecutivo provincial viene impulsando para hacer frente a la crisis hídrica que afecta a La Rioja, una provincia donde el acceso al agua es, históricamente, un tema sensible y con implicancias directas sobre la calidad de vida de la población y sobre la actividad productiva.
La decisión de planificar estas intervenciones de manera conjunta entre provincia y municipio también tiene una lectura política: muestra una voluntad de articulación institucional en un área que suele generar conflictos de competencia y financiamiento entre distintos niveles del Estado.
El compromiso asumido en la reunión fue claro: continuar ejecutando obras de infraestructura que fortalezcan el sistema hídrico y que den respuestas concretas a una demanda que no da margen para la demora.
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