Juan Rosales: el judoca de Chilecito que llegó a los mundiales

Cinco años tenía Juan Rosales cuando pisó por primera vez un tatami. Desde ese momento, el judo se convirtió en el centro de su vida. Hoy, como sensei, mira hacia atrás y cuenta una historia que combina esfuerzo personal, competencia internacional y un amor profundo por una disciplina que ayudó a crecer en Chilecito.

Rosales repasó su trayectoria en una entrevista donde no faltaron los recuerdos ni la emoción. Desde sus primeras clases hasta su retiro en la adultez, el judoca chileciteño recorrió un camino largo y, según sus propias palabras, silencioso. Pero los logros están ahí: torneos nacionales, panamericanos, sudamericanos y, en el punto más alto de su carrera, un campeonato mundial.

“Me ayudó a seguir adelante también en la vida cotidiana”, dijo Rosales, resumiendo en una frase lo que el judo significó para él más allá de las competencias.

El sensei también recordó cómo fue el desarrollo de esta disciplina en la ciudad. El Club Atlético Chilecito fue el primer espacio donde el judo echó raíces locales. Luego, el Club Cultural tomó la posta y ambas instituciones se convirtieron en los lugares donde distintas generaciones de chileciteños pudieron acercarse a este arte marcial.

En un aniversario vinculado a la disciplina, Rosales eligió hacer memoria colectiva. No solo habló de sus propios logros, sino que rindió reconocimiento a todos los judocas que aportaron al crecimiento del judo local, a los clubes que abrieron sus puertas y a las personas que sostuvieron la práctica a lo largo de los años.

La historia de Juan Rosales es, en muchos sentidos, la historia del judo en Chilecito: un camino construido con constancia, desde abajo, con el apoyo de la comunidad y sin demasiado ruido. Una historia que vale la pena conocer.

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