Una discusión que sacude la política nacional pero que los vecinos de Chilecito siguen con atención: diputados de la oposición exigen explicaciones al Gobierno nacional por su silencio ante el triunfo de Lula da Silva en Brasil y por el supuesto rol del Estado argentino en la fuga del ex candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro.
El reclamo fue presentado esta semana en la Cámara de Diputados en forma conjunta por bloques que van desde Unión por la Patria hasta la izquierda, pasando por Provincias Unidas, Encuentro Federal y otros espacios. Los firmantes piden que el jefe de Gabinete Diego Santilli, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva y el canciller Pablo Quirno se presenten ante la Cámara baja para dar explicaciones, en el marco del artículo 71 de la Constitución Nacional.
El centro del debate es doble. Por un lado, la oposición exige que el Gobierno de Javier Milei reconozca formalmente el triunfo de Lula da Silva, algo que hasta ahora no ha ocurrido. Argentina se convierte así en el único país de América Latina cuyo presidente se niega a emitir una felicitación oficial, a diferencia de mandatarios de derecha como el chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa o el paraguayo Santiago Peña, que sí lo hicieron.
Por otro lado, los legisladores apuntan a una presunta complicidad del Estado argentino en la salida de Bolsonaro de su propio país. Según lo que trascendió, el ex candidato habría ingresado a la Argentina de madrugada por vía terrestre, en una camioneta custodiada por la Policía de Seguridad Aeroportuaria, para luego tomar un vuelo privado desde Puerto Iguazú, en Misiones. El rol del asesor presidencial Santiago Caputo también quedó en la mira de los legisladores opositores.
El comunicado, firmado entre otros por Germán Martínez, Myriam Bregman, Nicolás Massot y Marcela Pagano, también le pide al Ejecutivo que refuerce el diálogo con Brasil y restablezca las relaciones diplomáticas al más alto nivel, en reconocimiento al vínculo estratégico e histórico entre ambos países.
Una disputa que se da en Buenos Aires pero que tiene consecuencias concretas para todos los argentinos, incluidos los chileciteños, en un momento en que las relaciones con el principal socio comercial del país están en su punto más bajo.
