Adorni demora su declaración jurada y crece la tensión política dentro del Gobierno:
La presentación de la declaración jurada de Manuel Adorni volvió a convertirse en un foco de presión para la Casa Rosada. Aunque Javier Milei había anticipado que el jefe de Gabinete completaría la documentación ante la Oficina Anticorrupción, en el Gobierno todavía no confirmaron una fecha concreta. La respuesta oficial, por ahora, se limita a una frase ambigua: “no falta mucho”.
El caso impacta de lleno en la discusión sobre transparencia pública y control patrimonial dentro del oficialismo. Adorni debe responder por cuestionamientos vinculados a viajes no informados, presuntos gastos financiados con fondos públicos y movimientos patrimoniales que la Justicia busca analizar en el marco de una causa por supuesto enriquecimiento ilícito.
La investigación está en manos del juez Ariel Lijo, con intervención del fiscal Gerardo Pollicita. Desde el entorno gubernamental sostienen que la presentación de la documentación no dependerá de una eventual citación judicial, aunque el retraso alimenta el debate político y abre un nuevo frente interno para La Libertad Avanza.
La Casa Rosada y el costo de la demora:
El hermetismo oficial genera incomodidad dentro y fuera del Gobierno. Mientras el Presidente y Karina Milei sostienen el respaldo político a Adorni, otros sectores del oficialismo marcaron diferencias. Patricia Bullrich, titular del bloque libertario en el Senado, reclamó públicamente que el funcionario presente los papeles. En la misma línea se expresó la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien evitó blindar al jefe de Gabinete.
La situación expone una tensión central: el Gobierno, que construyó parte de su discurso sobre la crítica a la “casta” y la exigencia de transparencia, enfrenta ahora un caso sensible dentro de su propio gabinete. La falta de precisiones sobre los plazos profundiza las dudas y le da margen a la oposición para insistir con pedidos de explicaciones.
La interna libertaria también juega:
En paralelo, las disputas internas de La Libertad Avanza desplazaron parcialmente el tema de la agenda pública. El cruce entre Martín Menem, dirigente riojano y presidente de la Cámara de Diputados, y Santiago Caputo abrió otro capítulo de tensión dentro del armado libertario.
Ese dato no pasa desapercibido en La Rioja, donde el apellido Menem mantiene peso político y donde el avance nacional de La Libertad Avanza tiene lectura local. La interna del oficialismo nacional puede repercutir en el armado provincial, especialmente si el Gobierno llega debilitado a los próximos debates legislativos.
El intento opositor de impulsar una interpelación en Diputados no prosperó, pero el caso sigue abierto. Si la Justicia avanza con una citación o si la declaración jurada vuelve a demorarse, el costo político podría crecer. Para Adorni, el desafío ya no es solo administrativo: también es una prueba de credibilidad para el Gobierno nacional.