El gas natural está más cerca de Chilecito. La Legislatura de La Rioja aprobó por unanimidad el decreto que habilita al Gobierno provincial a financiar con fondos propios los trabajos que faltan para completar el Gasoducto Productivo. Una obra que los vecinos de Chilecito, Nonogasta y Vichigasta esperan hace años y que ahora tiene fecha de llegada estimada para antes de fin de año.
El gasoducto une Casa de Piedra, en Catamarca, con Chilecito, pasando por Chamical y Patquía. El tramo final, de alrededor de 130 kilómetros, está casi listo: según los datos del Gobierno provincial, la obra registra un avance del 97%. Lo que queda pendiente son las plantas de reducción de presión, las pruebas de funcionamiento y las conexiones necesarias para poner el sistema en marcha.
La continuidad de los trabajos quedó en riesgo cuando el financiamiento nacional se interrumpió. Ante eso, el gobernador Ricardo Quintela anunció en agosto una inversión de aproximadamente 3.000 millones de pesos provinciales para concluir la obra, a desembolsar en cuotas según lo convenido con la empresa contratista, que seguirá a cargo de los trabajos sin necesidad de una nueva licitación.
El ministro de Agua y Energía, Adolfo Scaglioni, fue claro al explicar la postura provincial: “El Gobernador está convencido de que lo podemos hacer y nos pusimos a trabajar para eso”. Y cuando se le preguntó por la posibilidad de transferir el proyecto a la Nación, respondió sin rodeos: “No tiene por qué traspasar una obra que la comenzó el gobierno provincial y que está en su fase final para terminarla”.
Esa propuesta había llegado de la mano de Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, quien durante una visita a La Rioja planteó que el Gobierno nacional podría terminar la obra, siempre que la Provincia cediera el proyecto. El Ejecutivo riojano rechazó esa alternativa y optó por avanzar con recursos propios.
En la sesión donde se aprobó el decreto, el diputado Raúl Cabral destacó el impacto que tendrá el gasoducto en la producción local. Y es que la llegada del gas natural no solo representa una mejora para los hogares: bodegas, curtiembres, establecimientos agroindustriales como Agroandina y otras industrias de la zona podrían reducir significativamente sus costos energéticos al dejar de depender de combustibles más caros.
Las estimaciones oficiales indican que la infraestructura podría beneficiar a cerca de 68.000 habitantes en las distintas localidades del recorrido. Para Chilecito, en particular, la habilitación de la planta distribuidora local y de las instalaciones complementarias de Vichigasta y Nonogasta marcará el momento en que el gas llegue de verdad a las casas y los negocios del departamento.
Una obra larga, con idas y vueltas, que ahora parece tener el camino despejado para llegar a destino.
