Pobreza infantil en Argentina: más de la mitad de los chicos no llega a fin de mes y casi 3 de cada 10 tienen problemas para comer
Un informe de la Universidad Católica Argentina revela que el 53,6% de los niños y adolescentes del país vivió en situación de pobreza durante 2025. El dato, aunque muestra una mejora respecto al pico histórico de 2023, expone una crisis estructural que ninguna gestión ha logrado revertir en más de una década.
Una mejora que no alcanza para celebrar
El relevamiento corresponde a la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), elaborada por la Universidad Católica Argentina (UCA). Si bien los números de 2025 representan una baja respecto al máximo registrado en 2023, cuando la pobreza infantil trepó al 62,9%, los especialistas advierten que no se debe confundir una recuperación parcial con la solución de un problema de fondo.
Desde la UCA fueron categóricos: “Trae alivio, pero no debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural.”
La serie histórica lo confirma. En 2010, la pobreza infantil se ubicaba en el 45,2%. Desde entonces, con breves períodos de descenso, la tendencia general fue ascendente. Los peores registros se dieron en 2020 y 2021, cuando el indicador rozó el 65%, en plena pandemia. El nivel actual, aunque menor, sigue siendo significativamente más alto que el de hace 15 años.
Indigencia: una caída bienvenida pero insuficiente
En materia de indigencia, el panorama es similar. En 2025 el indicador cayó al 10,7%, luego de haber alcanzado el 17,7% en 2024, el valor más alto de toda la serie histórica. Si bien este descenso es relevante, los valores actuales apenas se acercan a los registrados entre 2017 y 2018, lo que evidencia cuánto terreno se perdió en los últimos años.
Casi 3 de cada 10 chicos con problemas para comer
Uno de los datos más alarmantes del informe es el relacionado con la seguridad alimentaria. En 2025, el 28,8% de los niños y adolescentes enfrentó algún tipo de inseguridad alimentaria. De ese total, el 13,2% lo hizo en su forma más severa, es decir, con episodios de falta de alimentos o comidas saltadas de forma sistemática.
Aunque estos indicadores también mejoraron respecto de 2024, aún no logran volver a los niveles registrados antes de 2017. La problemática se concentra en los sectores de menores ingresos y tiene mayor incidencia en el Conurbano Bonaerense, la región más densamente poblada del país.
Un problema que trasciende gobiernos
El informe de la UCA deja en claro que la pobreza infantil en Argentina no es un fenómeno atado a una gestión en particular. La tendencia al deterioro atravesó distintas administraciones nacionales y se profundizó en cada crisis económica, sin que ninguna política pública haya logrado revertirla de manera sostenida.
La pregunta que queda abierta es si la recuperación observada en 2024 y 2025 tiene condiciones para consolidarse, o si responde a una mejora transitoria dentro de un ciclo que históricamente tiende a repetirse.
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