Con las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte, el peronismo enfrenta una pregunta que todavía no tiene respuesta unánime: si llega al gobierno, ¿cómo revertirá el recorte más profundo de la historia argentina sin generar un nuevo desequilibrio macroeconómico?
Desde que asumió, Javier Milei ejecutó una reducción del gasto público equivalente a 10 puntos del PBI, cerca del 30% del total. El recorte incluyó la eliminación de la obra pública, la cancelación de programas sociales como Remediar y Volver al Trabajo, y una caída real de más del 10% en las jubilaciones y del 35% en los salarios del sector público.
El debate que divide al peronismo
La discusión tomó estado público a partir de una proclama lanzada por el sector encabezado por Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, que propuso sostener el orden macroeconómico heredado. Aníbal Fernández fue más lejos y declaró que, al menos en una primera etapa, mantendría el ajuste de Milei.
Axel Kicillof, el dirigente opositor mejor posicionado en las encuestas, prefiere no adelantar medidas concretas. Su argumento: no es posible definir políticas sin saber qué Argentina dejará el actual gobierno. Sin embargo, fue contundente en su postura de fondo: “A Milei no hay que imitarlo en nada. No nos van a convencer de que el problema es Milei pero que están bien sus políticas.”
¿Shock redistributivo o gradualismo fiscal?
Cinco referentes económicos del peronismo consultados por distintos medios coinciden en dos puntos de partida: renegociar la deuda con el FMI para aliviar los vencimientos y aumentar la recaudación a través de reformas impositivas progresivas. Pero desde ahí, los caminos divergen.
Roberto Feletti, ex viceministro de Economía, propone arrancar por el sector externo y no por las cuentas públicas. “Primero hay que ordenar el frente externo, con reservas en el Banco Central y una deuda sustentable. Con eso, tenés margen para gastar más”, señaló. Defiende un shock redistributivo: aumento fuerte del salario mínimo, obra pública masiva y revisión de las exenciones impositivas, que representan 4 puntos del PBI.
Guillermo Michel, diputado nacional, tiene una lectura más moderada. Sostiene que algunas medidas deben revertirse de inmediato, como el financiamiento universitario y el programa Remediar, pero que no es viable volver al nivel de gasto de 2023. “El superávit primario de 1,3% del PBI que tiene hoy Milei permite aumentar algo el gasto sin romper el equilibrio fiscal”, afirmó.
Julia Strada, también diputada, marca los límites que impone el escenario heredado. El RIGI y los cambios en bienes personales condicionan el margen de maniobra fiscal de cualquier gobierno que venga. “No son temas económicos, son políticos”, subrayó.
Emiliano Estrada, diputado nacional, apuesta a medidas de impacto inmediato sin grandes costos fiscales: un aumento del 10% para los salarios públicos nacionales, que representa apenas el 0,6% del presupuesto, y un plan de obra pública que, por su efecto multiplicador, casi no afectaría el equilibrio de las cuentas. “Esa siempre fue la receta del peronismo: poner en marcha la economía para que crezca la recaudación”, planteó.
Matías Kulfas, ex ministro de Producción, advierte sobre los riesgos de avanzar demasiado rápido. “No podés emitir para financiar el déficit porque no tenés acceso al crédito. Hay que aumentar el gasto de manera gradual y priorizar: infraestructura, industria, educación, salud y ciencia”, dijo. También propone revisar el RIGI para los proyectos que aún no arrancaron y apunta a un tipo de cambio un 30% o 35% más alto para impulsar la actividad productiva.
Un programa sin definir, con el tiempo encima
El debate deja expuesto que el peronismo llega a la campaña electoral sin un programa económico consolidado. Hay consensos básicos, pero las diferencias sobre el ritmo del cambio, el rol del equilibrio fiscal y las herramientas impositivas son reales y significativas.
La pregunta de fondo sigue abierta: ¿es posible revertir el ajuste más brutal de la historia argentina sin generar una nueva crisis? La respuesta, por ahora, depende de quién la responde.
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