Chicos de la capital riojana llevaron sus proyectos al Concejo y se ganaron el reconocimiento oficial
Alumnos de la Escuela N° 246 y del Jardín de Infantes Federalito presentaron ante los concejales de la Capital dos iniciativas que nacieron en el aula y terminaron con declaraciones de interés municipal. Una experiencia que muestra lo que puede pasar cuando las infancias tienen voz y espacio.
En la última sesión del Concejo Deliberante capitalino, los chicos dejaron en claro que la edad no es límite para investigar, crear y comprometerse con el entorno. Dos proyectos educativos protagonizados por estudiantes de distintos niveles fueron aprobados con reconocimiento oficial, en una jornada donde los pequeños tuvieron un lugar en el recinto.
El primero fue impulsado por la concejal Viviana Luna y lleva el nombre “Tesemático”. Lo desarrollaron alumnos de 6° grado de la Escuela N° 246 “Gral. Francisco Ortiz de Ocampo”, junto a sus docentes. El punto de partida fue algo cotidiano: observar los pisos de su propia escuela durante unas refacciones edilicias. De esa observación simple nació una investigación compleja que combinó matemática, ciencias naturales, tecnología, arte e inglés bajo el modelo educativo STEAM, que integra esas disciplinas para resolver problemas reales.
Los chicos demostraron que solo tres figuras geométricas —el triángulo equilátero, el cuadrado y el hexágono regular— pueden cubrir una superficie sin dejar espacios. Exploraron por qué los panales de abejas tienen esa forma, usaron software de geometría y diseño, programaron algoritmos y rastrearon esos mismos patrones en iglesias y espacios culturales de La Rioja. El proyecto fue declarado de Interés Municipal, Educativo Integral y de Innovación Tecnológica.
El segundo reconocimiento fue para los nenes de sala de 5 años “B” del Jardín de Infantes Federalito. Su proyecto, “El fuego no es un juego”, nació de una preocupación concreta: los incendios forestales en los cerros riojanos. Con 21 alumnos como protagonistas, la propuesta exploró las causas y consecuencias del fuego en la naturaleza, las formas de prevenirlo y el rol de cada uno en el cuidado del ambiente. Las familias también fueron parte del proceso, ampliando el aprendizaje más allá del jardín.
El proyecto fue declarado de Interés Educativo, Ambiental y Social. La concejal Luna destacó que el reconocimiento apunta a valorar “la iniciativa de alumnos, docentes y familias y su aporte a la construcción de una conciencia ambiental desde la primera infancia”.
Dos escuelas, dos proyectos, muchos chicos con ganas de entender el mundo que los rodea. Y un Concejo que, esta vez, les abrió la puerta.
